El nacimiento de una Milicia

domingo, febrero 26, 2006

Para que vean los mariquitas que ni la Biblia les puede dar apoyo en estos momento, nuestro capellán castrense, y miembro más mocho de las Milicias, el camarada Leon Degrelle pues, nos pasó unos cuantos pasajes interesantes que hablan sobre la homosexualidad, a ver que les parece.

1. "No te echarás con varón como con mujer, es abominación" (Lv 18:22).

2. "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre" (Lv 20:13).

3. "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones (sodomitas), ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios" (1 Co 6:9-10).

Uy, como que sentí un escalofrio con eso de los afeminados, en otros lados es más especifico y dice los que se vienten de mujer, en fin, que suena bonito usar la biblia como apoyo, o no amigo Manuel Batista?, pero hay que leerla toda y no tergiversa. Así es como se defienden siempre los homosexuales, mediante el engaño, la desinformación, cerdos. Por cierto, yo tengo otras conversasiones con nuestro amigo el rey del champán, fue un trato simple, el odia a su "exnovio", dejemonos de eufemismos, al tipo con el que practicaba la sodomia, y lo odia tanto que fue capaz de darnos muchos datos sobre él para que le hicieramos un post, además de que el mismo novio nos lo pide (si es fácil hacer feliz a todos), claro que el post no se va a hacer de a gratis, así que nos dio mucha valiosa información de su amigo Manuel Batista, aja, ya estamos a un paso de darle caza, ese tiene una cita con mi revólver Colt pendiente.

Editado
Una probadita de nuestra conversación

25/02/2006

08:31:08 p.m. Julia : me escribio agradeciendome el post que te hice, además me invito a hacer uno de él, y dijo que le exitaba que fuera homofobo y no sé qué, no le respondi nada, pero seguro si supiera que soy mujer no andaría tan exitado. (Yo con rosita porque estaba con el cuento de que era mujer, si me esforcé mucho, hasta andaba de minifalda y todo)


08:31:48 p.m. Rinzen: si, sé que es basura, pero la basura se desecha como lo hice

08:32:35 p.m. Julia: Yo te puedo ayudar a hacerle uno de esos post como el que te hice a tí, pero dame datos de tu amigo Manuel

Está bueno no? no dejen de visitarnos, para ver el resto.
------
Editado 28-02-06

Ya, lo reconozco, hice mal. Eso de la Biblia es un callejón sin salida, yo no quiero fundamentarme en nada religioso, simplemente quería ilustrar lo fácil que es tergiversar y valerse de tretas mañosas para justificar el vicio homosexual por la sodomía. Y eso porque uno de esos maricas que me tienen sentenciado ahora se le apareció Juan Diego y se volvió iluminado.

Por cierto no les he contado cómo estuvo lo del sábado verdad?, ahora si me va a dar un poco más de pena, ya ven que luego uno cede a la presión del grupo y por alguna razón fui en plan travesti de infiltrado al tugurio ese de mala muerte del que les conté la otra vez, no conseguimos nada bueno, casí se convierte el cazador en cazado (o casado, quién sabe), algunos problemas con la policía, ¡qué bajo!, por poco y me acusan de ramera, y eso, luego lo cuento que la verdad da vergüenza, sobre todo para el que andaba de faldas.

sábado, febrero 25, 2006

Justamente ahora estamos checando como es que funciona la contra inteligencia de las milicias de Johann Strauss, estamos toda la milicia, la banda pues como dice acá un camarada, en un Sanborns por insurgentes sur, aprovechamos la conexión inalambrica para intrigar por el msn, jejeje. De aquí nos vamos a jalar para Tlalpan a buscar unos travestis, no sé, tal vez después alguna chica de alterne. Les cuento todo luego. Esto es emocionante, siento que estamos haciendo algo parecido a la intriga contra el general Fritstch, ya saben al que acusaron de ser gay y meterse con un tal Joe, je, jugar a la SD es más divertido que jugar a las Waffen SS.

Servicio de Contra Inteligencia de las Milicias de Johann Strauss

En orden de proteger a nuestra milicia de los múltiples ataques y difamaciones hechos en nuestra contra, se creo el servicio de Contra Inteligencia de las Milicias de Johann Strauss. Vital para la defensa de las milicias de acciones legales y otras no tanto, el Servicio de Contra Inteligencia de las Milicias de Johann Strauss es una agencia de información, cuya misión es la defensa de las milicias mediante el espionaje, el engaño, las amenazas y el chantaje. No posee sin embargo atribuciones para el combate o ejecución de acciones contra enemigos de las Milicias, por las que su labor es más similar a las del desaparecido SD, del cual hereda técnicas y viejo personal. Su primer éxito lo constituye el haber logrado desaparecer la propaganda difamatorio de los blog homosexuales. También tiene reservadas las minutas estenográficas de ciertas conversiones incomodas.


Dependerá del Gruppenfuehrer Reinhard Tristan Eugen Heydrich, quien también se hará cargo de otras unidades de inteligencia de las milicias de Johann Strauss. Su uniforme, al igual que el uniforme de todos nuestros servicios de inteligencia, será el uniforme m32 de las SS en color negro, sin las runas y con el diamante del SD.

jueves, febrero 23, 2006

Frisch ins Feld! Op. 398 Johann Strauss
Somos la guerra. Porque somos soldados.
He incendiado todas las ciudades.
Estrangulado a todas las mujeres.
Golpeado a todos los niños.
Arrancado al país todo el botín.
He matado millones de enemigos,
asolado todos los campos, destruido las catedrales,
devastado las almas de los hombres,
vertido sangre y lágrimas de todas las madre.
Lo hice.
Nada Hice. Pero era soldado.
Willy Peter Reese, joven cabo de la Wehrmacht, llamado a las filas cuando aún era un soñador, perdido entre poesía y amores, entre relatos fabulosos de héroes míticos y musas hermosas e inalcanzables. Muerto hecho ya soldado, ebrio, ladrón y asesino.
Ahí estábamos, los últimos de entre un millar de valientes, en tierra enemiga, dispuestos a hacer prodigioso el suelo extraño con nuestra propia sangre. Lo hemos dado todo por la Milicia, ahora ya sólo sobra dar lo más valioso, la vida misma.
El anhelo por el combate y la sangre había ya desaparecido, la rabia se había convertido en miedo, todos juntos compartiríamos la misma suerte como camaradas. Tiritábamos silenciosos por tan solo pensar en lo que sucedería. Habíamos prometido ante todo probar nuestra valía en combate, nuestro bautismo de sangre. Estaba yo sereno, la calma que antecede a la batalla, llevaba puesta una guerrera digital del ejército norteamericano con un gracioso dibujo de Johann Strauss al brazo izquierdo y mi viejo revolver Colt al cinto, cuan irreal parecía todo, armado como un pistolero del oeste, con uniforme de campaña de la guerra en Irak y Johann Strauss como divisa, dispuesto a golpear salvajemente travestís, ¿qué estaba haciendo ahí?, ¿cómo es que había llegado a todo esto?.
Seleccionamos el blanco, batiríamos contra un jovencito de facciones aniñadas y complexión delgadísima, la suerte estaba echada. Vestía él un precioso vestido color crema, con bordados en hilo metálico y pequeñas piedritas de bisutería, su perfume era muy suave, agradable,-apesta a maricón-(¿qué derecho teníamos para decir eso?), su curvas las de una mujer, su rostro no era duro, debía ser muy joven, debió de haber iniciado su transformación en la niñez, el resultado era muy bueno, cómo pueden poner los médicos su ciencia en detrimento de la juventud sin ningún descaro.
El cortejo fue breve, un saludo, unas cuantas palabras. Se le notaba sincero, calido. Sus modales eran impecables, los de una señorita. ¡Qué suerte deben tener aquellos para los que él puede ser visto como ella!. Hasta entonces nunca en mi vida había cruzado palabra con un transexual, no encontré la malicia y la perdición, el vicio y la molicie que tanto he predicado. Más bien encontré a una persona de buen trato, de apariencia atractiva y de platica amena, nunca hubo de su parte ninguna insinuación, fui yo quien le propuso salir, y fue tan fácil, no debe de haber muchos interesados en ella, y no es ni fea, ni mala persona, supongo que si no existiéramos personas como yo, su vida sería más fácil, cuántos no tratarían de hacerle cortejo sin miedo a las burlas groseras y las agresiones. Y sin personas como ella no existiría milicia, que contradicción, sin enemigos no tendríamos nada.
Salimos del brazo, unas cuantas calles hasta el hotel. Yo hablando de naderías y riendo como un idiota, ella nerviosa y aún coqueteando, ¡cuándo se ha visto que se desviva una dama por darme atenciones!.
El dependiente nos miró con asco, seguro pensó que era yo un maricón,-tienen que pagar una cuota extra por cada persona- ya nos esperaban otros camaradas -¿más personas?- no era lo que yo le había propuesto-unos amigos, pero no te preocupes lo nuestro es privado-
Pagamos y el encargado nos aventó unos profilácticos, cuando vas con una mujer su trato es frío, pero nunca grosero, ahora sin embargo.. Debe ser difícil que te traten así en todos lados por ser diferente. Caminanos al cuarto abrazados, yo le toqué un poco las piernas y los senos, con los camaradas ya no habría oportunidad de echar mano.
En el cuarto le dieron vueltas los ojos, se asusto al momento, debe ser raro ser sorprendido por un grupo de tipos vestidos de militar, con una caricatura de un músico vienés como insignia, y armados.
No dijo nada, se quedo callada, yo trate de calmarla- Nada malo te va a pasar, solo queremos pasar el rato- No me creyó, al instante le rodaron las lagrimas. Y a mí un pequeño escalofrío. No sé como estuvo la cosa, me metí al baño a ponerme mi guerrera y mi pistolera, saqué el revolver Colt de mi mochila, sin balas, no quería que la situación se me fuera de las manos. También me puse bajo la guerrera una playera con la fotografía de Schani Strauss, fueron un regalo de un camarada para lo ocasión, no todos llevaban camisola americana, pero si llevaban todos la playera, fue lo que nos dio un poco de uniformidad.
Salí, nadie lo notó, todos estaban muy entretenidos, así que jalé una silla y me senté en una orilla sólo observando, no le golpeaban, tampoco estaban gritandose, platicaban entre ellos cosas de milicianos, mientras le echaban mano a las tetas, el cabello, de vez en cuando le daban una cachetada o le pasaban una pistola por la cara, además de mí, dos camaradas más iban armados, ambos con pistolas 9mm, acordamos que nadie llevaría municiones, así que era más bien cuento.
Por un momento le mire a los ojos y no miré nada, nada diferente a mí. Sentí compasión, en aquel momento ya no era más un homosexual vicioso, sólo una persona, cuan equivocado estaba.
No había en mí más ese impulso de saltar sin más al combate, el deseo por marchar entre campos floreados con el uniforme bien puesto y las medallas bien lustra desapareció. Se había perdido el valor, la guerra debe ser horrible, Erich Remarque tenía razón, seguro que ninguno de los dos desebamos hacernos daños, pero ahí estábamos los dos, el homosexual y el miliciano. Él me atormentaba con la mirada, no podía soportarlo más.
No era el momento de vacilar, en esta guerra no debe de haber compasión, el enemigo nos odia y nosotros le odiamos a él, así debe ser. Nuestro fanatismo y nuestra fe ciega en los principios de nuestra milicia serán la mayor de nuestras armas. Di un grito, saqué el revolver de la pistolera y le apunta a la cara, entonces comencé a tratar de dar un discurso sobre la importancia de ser miliciano y de Johann Strauss, los camaradas, que llevaban ya un rato bebiendo, anatematizaron mi discurso y me llamaron "sargento", ellos rieron, yo me enfade, nos gritamos, y de pronto se derrumbo toda la disciplina. Ya borrachos, comenzaron a fraternizar con el enemigo, no sé como pasó, pero de los insultos y amenazas, ya estaban bebiendo con el travesti. Me molesté, así que les mandé al diablo y salí corriendo de la habitación, iba a medio pasillo cuando me dí cuenta que era un suicidio volverme solo para mi casa con un revolver y vestido de soldado, así que me quede por ahí, como a las 3 horas salen todos riendo muy abrazados, no sé que hayan hecho, y ya no quise preguntar. Cuando menos sé que no mataron al travestí, ya que lo vi salir tras de ellos muy contentos, se despidieron de beso y todo. Y nada, nos volvimos, yo muy molesto y ellos muy borrachos. Ahora que lo pienso no le veo nada de malo, yo cumplí con mi deber de miliciano, ellos no sé, y nada, como ya hice mi bautismo de fuego, ya puedo mandar a hacer mi anillo oficial de miliciano, aunque la verdad prefería esperar un poco más, va a ser un poco bochornoso contar como me lo gané, tal vez después de la próxima cacería.
De regreso pasamos por Tlalpan, no había muchas patrullas, últimamente todos los policías están coludidos con los homosexuales, incluso si en vez de agredirlos vas a buscar servicios, te extorsionan con el pretexto de llevarte a la Delegación por jotito y sacarte en el periódico y toda la cosa, bueno, eso dicen, no sé yo, a mí me parece bien, pero el problema es que además protegen a los maricas, ¡y eso no puede ser!. Entonces nos quedamos en que no había patrullas, así que yo llevaba mi rifle gamo de diabolos, dimos una vuelta, luego otra, nos aseguramos de que no hubíera moros en la costa y bang, bang, jugué un rato al franco tirador, para entonces ya había olvidado todo aquello de la compasión y eso, andaba bien emocionado, teníamos Liebes-lieder a todo volumen, la sangre me corría por la frente, ¡Liebes-lieder es tan bello!, disminuimos la velocidad, apuntó con la mira telescopica al parabrisas de un auto que andaba peguntando por los "vestidos" y bang, un hoyo seguro, sé que fui yo porque los otros tenían armas de pintura, y esas no rompren vidrios, uy, eso fue lo mejor de la caza, nada que ver con el cuento del travestí de la noche del sábado, para aquellas horas ya era la madrugada del domingo, así que nos despedimos, que el domingo por la mañanas los hombres rectos deben ir a misa, por eso ahora pensamos irnos mejor el viernes, así se disfruta más. Y eso es todo, qué padre, no?
-----
Posdata:
No olviden que hoy jueves canal 22 transmite el sexto episodio la mini serie la Dinastía Strauss, creo que tendremos una lamentable pérdida. 10 de la noche, no se lo pierdan.

martes, febrero 21, 2006

De última hora
La segunda División de las Milicias de Johann Strauss, División WienerBlut, se reporta lista para empezar su entrenamiento militar básico y su adoctrinamiento político en los valores de la Milicia de Johann Strauss. La División operará en el sur de la ciudad de México y constituirá así el Grupo de Ejércitos Sur de las milicias de Johann Strauss, dejando el frente centro para la Primera División elite de las Milicias de Johann Strauss, División Johann Strauss, que todavía no está organizada, ni tiene un objetivo claro, (o si es así preguntenle al señor Die Fledermaus, que parece ser el portavoz y único miembro de dicha "división").
La labor de la Segunda División WienerBlut será el adoctrinamiento cultural, bajo la famosa premisa de "cuando escucho la palabra cultura, pienso en mi revolver", los milicianos y enlistados miembros de la división, fomentarán el desprecio por los movimientos culturales degenerativos impropios,
Su uniforme será el uniforme de servicio panzer de la Wehrmacht, por lo que sus divisas estarán representadas por el Toten, la honra del húsar. Su marcha oficial será la famosa Florentiner Marsch de Julius Fucik.
La Segunda División WienerBlut no tendrá titulo de manga, y hasta que el señor Die Fledermaus se digne a presentar el escudo de las Milicias, tampoco portará dicha divisa.
La Segunda División WienerBlut es la primera división en estar completamente organizada, con un objetivo claro y con un plan efectivo.
Atte. El barón Gitano, portavoz de la Segunda División de las Milicias de Johann Strauss, División WienerBlut.


Quieren saber lo que pasó el sábado?, ya creo que sí, puff, hubo de todo, golpes, amenazas, escenas amorosas, hasta nos ligamos una travesti muy mona, bueno, creo que después ya no le gusto, pero tampoco le hicimos casi nada, más fue el susto que lo que realmente le pasó.

Pero antes de todo eso, quiero burlarme de ese marica que visita nuestra página, sabes bien quien eres, y no sabes el gusto que me da lo impotente que te sientes, que duro debe ser dedicarse a prevenir la discriminación y la violencia hacia las mujeres, y no poder hacer nada para evitar la violencia a tus congeneres homosexuales, o no?, siguete burlardo, al fin que mientras lo haces nosotros agredimos de la manera más brutal y baja a los homosexuales y travestidos de los cuales formas parte,jajajaja. Lo prometo, la próxima entrada si cuento todo lo que hicimos el sábado, no fue una salida oficial de la milicia, más bien fue una caceria de homosexuales ocasional, y de los travestidos, que siempre son los más divertidos.

domingo, febrero 19, 2006

Crónica de una tarde miliciana en la Alameda

Pasaban unos cuantos minutos de las cuatro de tarde, cuando alegres y vivaces, se dejaron sentir los enérgicos compases de la marcha que haría famoso a Carl Teike. De estilo medio prusiano y medio vienés, Alte Kameraden (Viejos Camaradas http://www.angelfire.com/cantina/marchas/altekameraden.mp3 dale guardar destino como o no funciona), combina la solemnidad y el vigor de la marcha prusiana con el estilo dulzón y elegante de la música vienesa, pieza famosa de indudable calidad, constituye una fiel remembranza de las guerras mundiales, de los jóvenes y valientes que dieron todo en ellas, del deseo altivo por entrar en combate, de la ilusión por portar el uniformes y las armas, por regresar a casa con el pecho lleno de medallas, de la alegría por marchar a la muerte segura. Es por eso que abre el concierto de la milicia, Alte Kameraden ha sido designada la marcha oficial de las milicias de Johann Strauss para el año 2006, es por eso que sus notas tornaron tan de pronto el sombrío y triste ambiente urbano de una ciudad inmersa en tiempos de paz e indiferencia, en la locura y efervescencia de unas calles apunto de ser asaltadas, es el ambiente caótico y heroico que antecede a las grandes batallas, la ciudad está bajo cerco y sus últimos defensores se preparan dichosos para encontrar la muerte a la vuelta de la esquina, las milicias de Johann Strauss cumplirán con su deber histórico hasta el último hombre.

La céntrica calle de Gante se halla completamente abarrotada, se ha juntado la muchedumbre de repente, de manera espontanea echan curiosos un ojo al extraño espectáculo. Listones rojiblancos adornan las fachadas y cornisas, de los locales comerciales y pequeños cafés, Johann Strauss, siempre bien amado y recibido mira a los asistentes desde las ventanas y paredes en las que carteles alusivos a la milicia han sido colocados. Frente al templo evangélico, sobre un entarimado lleno de flores y luces, la orquesta de la milicia de Johann Strauss, formada al vapor y sin ningún ensayo, interpreta elegantes bailes de salón. Die Fledermaus está al frente, nervioso y sin saber lo que hace, sortea fiero cada uno de los compases.

Es el aliciente que llevara esta noche a los milicianos al campo de batalla, ante todo la homosexualidad deberá de ser destruida, sus defensores asesinados sin consideración, deberá de ser estigmatizada, echada al lodo como algo horrible y atroz, es un crimen imperdonable que no tiene remedio, solo la sangre puede librar a la sociedad de la homosexualidad.
------------------

Tan solo 5 horas antes, en una calurosa y agitada mañana en la Alameda, los miembros de la milicia preparan sobre la marcha su concierto

-No tenemos muchos músicos, vamos a contratar algunos
-Pero tienen dinero?
-No
-Pues entonces que hacemos?
-pues nada, que toquen los pocos que hay.

El primer problema salta a la vista, los miembros de la orquesta no completa ni media orquesta de salón, la mayoría no son muy diestros, y su director no se ha presentado, está molesto porque "alguien sin la menor instrucción musical va a jugar a ser Karajan con mi orquesta", sin dinero, ni tiempo para contratar músicos tocaran los que hay, baja la batuta inútil de Die Fledermaus, sin el menor conocimiento de armonía musical y completo desconocimiento de los instrumentos, los músicos y el repertorio.

Pero los problemas no acaban ahí. Molesto se presenta el delegado acompañado por oficiales de la policía y funcionarios de la delegación, "no se puede hacer una cosas así, ni repartir volantes discriminatorios y que invitan a la violencia y al delito", por fin cede, nos dejara usar un escenario montado para una obra que se va a llevar acabo por la noche, ha sido financiado por el templo evangélico y sus miembros nos piden que mientras tocamos obsequiemos biblias, "que más da, al fin que acompañando eso ira propaganda a nuestra milicia".
Los adornos se ponen de manera apresurada, metros y metros de tela roja y blanca adornan las fachadas, al igual que flores y carteles con la imagen de Schani Strauss. Los dependientes divertidos complacen en echarnos una mano, algunos tienen sonrisas burlonas, pero no importa a los milicianos.

Por fin todo está listo, el concierto comienza con casi una hora de retraso y transcurre sin más. En una taquería los miembros de la milicia convidan la cena, se ponen de acuerdo para salir, lo bueno está por venir, algunos homosexuales verán su suerte por la noche.

sábado, febrero 18, 2006

Uy, tengo un montón de cosas que contarles. Para empezar el concierto no se hizo en la Alameda, fue ahí en Gante, que nos corre la policia montada. No creo que me vuelvan a invitar a tomar la batuta,y yo tampoco estoy muy convencido de volver a hacerlo, que más da, cuando menos es una historia algo curiosa que contar, ¿no?. Ahora no estoy en mi compu, estoy en uno de esos aparatitos novedosos con ¿se llama wifi?, yo no sé de estas cosas de la tecnologia mucho, pero igual está muy bien el aparatito, y nada, que nos vamos a ir a un localucho llamado "histeria", lo conocen?, es de maricones, yo me traje mi revolver, así que seguro que mañana voy a tener algo bueno que contar, y pues eso, nos leemos luego que ahora me piden el juguetito.

viernes, febrero 17, 2006




Programa del concierto

Alte Kameraden (marcha)
Carl Teike

Waltz Intermezzo de la opereta "Der Graf von Luxembourg"
Franz Lehár

Unter donner und blitz (Polka Schnell)
Johann Strauss Jr.

Cachucha Galopp
Johann Strauss Sr

Hofball-Taenze
Joseph Lanner

Es war so wunderschoen (marcha)
Johann Strauss Jr.

Intermedio (Interpreta la banda de guerra de milicias Johann Strauss, Lili Marleen, Funkerlied y Tschingta Tschingta Bummtara)

Obertura de la opereta "La viuda Alegre"
Franz Lehár

Mein liebeslied muss ein walzer sein
Robert Stolz

Las Bicicletas (polka corrida)
Salvador Morlet

Obertura de la opereta "el Murciélago"
Johann Strauss Jr.

Die Regimentskinder
Julius Fucik

jueves, febrero 16, 2006

El Isra Precioso


Bonito es mi palomar y está cerca de aquí.
Los pajarillos por cuidar muy bien están ahí.
Invítole a usted señor con toda atención,
a acompañarme por favor allá a la prisión.
Ah, ah, ah. Precisa ya partir.

Un tal Ismael (¿o era Israel?) Está apunto de hacerme ver mi suerte. Israel es uno de esos malos, malísimos, que son tan malos que hacen que los otros malos, que son muy, pero muy malos, se vean como bueno, anque no lo sean porque son muy malos, pero no tan malos, como el malo de malos que está hecho Ismael (¿o es Israel?), ¿les queda claro?. A mí sí, lo único que no me queda claro es aquello del nombre, es que estaba tan asustado que me orine en los, cof , cof, digamos pantalones, ¡qué va si ese día traía faldas! (bueno a mí me gusta taconearle por las noche, pero qué?, eso no es de maricones).
Por donde empezamos, sí, era un día como cualquier otro, estaba yo tan tranquilo platicando mis pacificas y filántropas ideas por el msn, todo bien, ya saben, comentarios del tipo de "Die Fledermaus eres un santo" o "es que una persona con tanta razón y con tan buenos sentimientos debería de ser presidente", o uno que otro gay con comentarios del tipo "ayuda a acabar con mi miserable vida de vicio por favor" y todo eso, cuando entonces veo que alguien me agrega al msn, ¡qué bueno!, a mí siempre me ha gustado hacer nuevos amigos a los cuales querer mucho y mandarles cartitas y cadenitas y todo eso, pero que va, que amigo ni que nada, si era su maldad en persona, "Ismael" (¿o era Israel?), uy, que feo todavía me mareo al recordarlo, fue algo más o menos así:
Ismael (¿o Israel?) dice- Quién es quien escribe esa "(suprimido por el comite de higiene moral y las buenas costumbres de las milicas de Johann Strauss)" Página, es un "(suprimido por el comite de higiene moral y las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss)", y le voy a partir todo lo que tiene por "(suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss)" madre.
Die fledermaus dice- Buenas noches amigo es un placer poder compartir contigo.
Ismael (¿o Israel?) dice- Mirame ("suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss")
Die fledermaus-sonrojado- dice-¿Cómo te miro? por webcam ¿o cómo?, uy si es por webcam deja me retoco el maquillaje.
Ismael (¿o Israel?) dice- dejate de mariconadas "(suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss)" , yo quiero saber quien es el "(suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss)" que escribe esta página.
Die Fledermaus-muy asustado- dice- pues soy yo, ¿en qué puedo servirte?, ¿quiéres un termo autografiado por las milicias de Johann Strauss?, también tenemos gorras, relojes y vaquitas del cow parade a escala.
Ismael (¿o Israel?) dice- no sabes con quien te metes, yo soy comandante de la "procu", y te voy partit tu ("suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss"), así que vete acostumbrando a sufrir perro, porque te voy a meter a la cárcel y ahí te van a dar violín.
Die Fledermaus-con cara de ingenuidad -dice- ay que bueno, pero yo toco la viola.
Ya me acorde se llamaba Israel dice- Ojala te mueras pronto, ya te estoy ("suprimido por el comite de las higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss") la compu ("suprimido por el comite de higine moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss")
Die Fledermaus-desconcertado dice-Pero tú me vas a meter a la carcel, me vas a descompones el pc o sólo vas a rezar para que me muera pronto.
El malvado-muy enojado-dice: todo eso perro, y ("suprimido por el comite de higiene moral y de las buenas costumbres de las milicias de Johann Strauss").
Y pues nada, me quede todo asustado. Bueno aún lo estoy, tengo mis dudas, pero por ahí me dijeron que este es el malvado comandante de la procu, barón von Israel (¿o si era Ismael?). En la foto se le ve con su mejor amigo, el controvertido "gober precioso"de Puebla de los angeles.
Así que imaginense como será mi detención, yo todavía no sé pero creo que será algo más o menos así.
Uy, ahora lo que necesito es una buena coartada, así que olviden aquello de una asociación de rudos músicos, milicias Johann Strauss se autodefine desde ahora en adelante como una institución moral y de las buenas costumbres para jovencitas de alta sociedad. ¿Qué más se puede hacer cuando la mariconcracia a sobornado al comandante "Isral precioso" con dos botellas de coñac?

La Dinastía Strauss
5 episodio

Comienza la competencia entre Schani y su padre, difamaciones, golpizas, Schani viene dispuesto a todo, Johann padre por su parte no está dispuesto a ceder, ha sido nombrado director musical de la corte imperial en sustitución de Lanner, la cosa está que arde. Los lios llegaran hasta el mismo principe canciller, ¿qué sucederá con Schanni?, ¿Aires revolucionarios en Viena?, ¿La marcha Radetzky?. No puede perderse el 5 episodio de la Dinastía Strauss, transmite canal 22 este jueves a las 10 pm.

En la primera linea del frente

La Milicia de Johann Strauss informa sobre el panorama del frente homosexual. (Ya este es uno de mis pasatiempos, leer y buscar artículos relacionados con el castigo violento a los gays).

Nigeria: Hombre es sentenciado a morir apedreado por tener relaciones sexuales gay

Un experto en derechos humanos de Naciones Unidas ha dado la voz de alarma sobre el caso de un hombre al norte de Nigeria, quien ha recibido una sentencia de muerte por apedreamiento [death by stoning] luego de admitir que ha tenido relaciones sexuales homosexuales.
Philip Alston, visitador especial [special rapporteur] de Naciones Unidas sobre ejecuciones arbitrarias, ha llamado a una revisión inmediata de todo el proceso que llevó a la pena de muerte del hombre bajo la ley islámica Sharia. Alston asegura que el hombre, de unos 50 años de edad, ha sido acusado de tener relaciones sexuales con un hombre más joven que él. El fue absuelto de este cargo.
Sin embargo, el juez le preguntó si había tenido relaciones sexuales homosexuales con anterioridad, a lo que el hombre respondió que si.
Entonces, el juez lo sentenció a la pena de muerte por apedreamiento.
Al momento, diez mujeres nigerianas han recibido pena de muerte por apedreamiento por tener relaciones sexuales fuera del hogar desde que la Sharia fue instaurada; todas crearon un escándalo y fueron revocadas luego de apelaciones.
· Reuters/ABC-net-(Australia)
“Nigerian man sentenced to stoning for gay sex,” ABC News Online (Australia), 09/07. Traducción al castellano © EnkiduMagazine.com

Prohíben la celebración de un festival gay en Singapur
SINGAPUR 15/06/2005 (AFP) - La reputación de Singapur de tener una actitud amistosa y tolerante con los homosexuales sufrió un duro golpe tras la prohibición de un festival alternativo gay que coincidía con la celebración del 40 aniversario de la independencia de la ciudad-estado en agosto.
La celebración del Día Nacional de la comunidad homosexual, que los cuatro últimos años se realizó en Singapur, tendrá que ser trasladada a la isla tailandesa de Phuket después de que la policía lo prohibiera por considerarlo un acontecimiento "contrario al interés público".
Singapur celebra su independencia cada 9 de agosto, y la Fiesta Nacional de la Playa, organizada por el sitio web gay 'fridae.com', contrasta con el desfile militar tradicional y la presencia de dignatarios locales y extranjeros.
"Nos sentimos decepcionados al ver que las autoridades han calificado al Día Nacional de la comunidad homosexual de 'contrario al interés público' cuando los años anteriores fue autorizado sin incidentes", afirmó el jefe ejecutivo de 'fridae.com', Stuart Koe.
La discriminación hacia los homosexuales pareció disminuir en julio de 2003, cuando el primer ministro Goh Chok Tong dijo que los gays ya podían desempeñar ciertos empleos oficiales, señalando que "son como tú y como yo".
Sin embargo, el sucesor de Goh, Lee Hsien Loong, aclaró que había ciertos límites a lo que los gays podían hacer en público.
Existen razones culturales y políticas para que el gobierno se niegue a permitir la celebración de festivales homosexuales. A pesar del acelerado progreso económico y del impacto de la globalización cultural, muchos ciudadanos de Singapur siguen siendo muy conservadores.
Esta prohibición tiene lugar después de que el festival fuera asociado con el aumento el año pasado de los casos de infección del virus que causa el sida.

miércoles, febrero 15, 2006

Y yo los declaro, marido y....¡ marido!, Cristo Rey que aberración
Cantiamo, facciam brindisi
a sposi così amabili.
Per lor sian lunghi e stabili
i giorni del piacer.
El Preludio al tercer acto de Lohengrim, un arrebato musical brillante que expresa el jubilo de los amantes, la fuerza de él, la castidad de ella. El héroe Lohengrim está a punto de desposar a la hermosa y virginal Elsa. Es el mismo gozo que ha llevado durante miles de años y en todos los lugares en los que hombres ha habido, a los hombres y las mujeres a juntar sus vidas, ambos son pilar y fuerza, alegría y sinsabor, locura juvenil, y madurez adulta. Ese es el significado del matrimonio, tan perdido en esta época.
Qué son los matrimonios homosexuales sino una verdadera provocación, una afrenta a la familia, a la vida como la conocemos todos, como la conocieron los homosexuales, porque a ellos no los pario un par de hombres sodomitas. Son el máximo deseo de los homosexuales por imponerse ante un mundo en el que no tienen cabida, un mundo en el que no son sino una aberración, una mancha que todos prefieren pasar por alto, porque esa es la verdad de la tolerancia gay, todos prefieren ignoran, aborrecen y calla, hacen burlas y esconden la mano, el éxito del movimiento gay está construido sobre la cobardia de los más, que hoy viven aterrorizados, temen, temen a la inquisión rosa y a sus tiranos gay. Y mientras lo hacen, los homosexuales ganan para si más privilegios disfrazados de derechos, ¿debe el estado hacer legal al vicio y la inmoralidad, la burla y la provocación?. Pueden dos personas que se echan como los animales, sin mirarse a los ojos y por la espalda, que están entregados a las practicas antinaturales y la perdición, ostentar un status juridico otrora reservado para velar por la integridad de las familias, los hijos, las parejas. Las bodas gays son un detento del derecho natural de las parejas para formar una familia.
Hoy son bodas, adopción de hijos, derechos de conyugue, mañana querrán usurpar cargos públicos, tergiversar religiones, crear leyes que les permitan realizar sus desmanes y sus violaciones, la prostitución por drogas y los asesinatos por mero placer sexual. Los homosexuales juagan a la casita y nosotros debemos tolerar y aplaudir todos sus bizarros espectaculos. No, no más, no podemos tolerar que esto continue. Si ellos piden bodas, nosotros pediremos funerales. Si nos atacan, nosotros los atacaremos, si fallamos la sociedad está destinada a la perdición, pero no lo haremos, porque nuestra causa es justa, y en este mundo el bien siempre triunfa.

martes, febrero 14, 2006

Hace falta aclarar una cosa, lo iba a hacer en los comentarios pero parece que a lo que dice ahí nadie hace caso. Esta no es la página de los parias de orgullo criollo o vaya a saber que nombrecito usen ahora, aquí nadie es racista, nazi, fascista y esas cosas. Pogromos rosas se han hecho en todos lados y bajo cualquier bandera, sino averigüen el destino de los poetas gays en la Unión Soviética o la pena para un miembro del partido comunista por ser homosexual. Así que ya dejen de decir estupideces como que si somos unos nazis o que ¡qué vergüenza! que seamos antisemitas y no sé que más tonterías, nosotros nos metemos con los gays, si tuviéramos algo contra los judíos no tendríamos problema en decirlo, creo que ya está más que claro que no nos andamos con eufemismos, así que si alguien tiene algo contra nosotros será seguramente porque es un homofílico, otra cosa es que lo disfrace haciendose el indignado por nuestra actitud racista (¿cuál?).

lunes, febrero 13, 2006

¿Un blog de Die Fledermaus?

La verdad es que a mí me gusta mi anonimato, pero he recibido algunos e mails que me piden haga un blog sobre, je, mí, no sé, de hacerlo no pasaría mucho antes de que alguien sediento de venganza me hiciera uno de esos post difamatorios a mi estilo, qué hago?, a ustedes les interesaría?, a mí no me preocupa que digan lo que quieran, pero le daría mala imagen a la milicia...

Se necesitan muchos pantalones para aceptarse homosexual públicamente

Jajajaja, ¡qué gran mentira!, para ser un maricón desclosetado no hace falta mucha valentía, hace falta mucha sinvergüenza, un bajísimo respeto por las normas básicas de urbanidad e higiene moral, y sobre todo, un gran cinismo. Los homosexuales confesos son fanfarrones descaradas, su actitud retadora no debería de ser exaltada por los medios y los intelectuales ultra conservadores que no entienden el pensamiento liberal de izquierda. ¿Qué pasaría si los heterosexuales (que digo, los normales para que entienda pues), hicieramos una marcha de orgullo desnudos y copulando con hermosas mujeres?, Ya, intentelo y verá, desde prisión, claro, que no lo bajaran de indecente y depravado. Desde luego que eso no pasa con los gays, porque ellos no están fornicando inmoralmente por las calles, sino que estan marchando por dignidad y respeto. Sí, cómo la ve, para el retorcido pensamiento homosexual marchar en pro de sus supuestos "derechos"(por que si uno es gay, tiene el privilegio de tener derechos "especiales") implica montarse bizarros espectaculos a media calle y a plena luz del día, a la vista de quién sea, ¡Cristo Rey!, que barbaridad.

¿Qué humanidad?, como sea. Ahora les voy a demostrar la falsedad de la aseveración que intitula este post. Para ser homosexual confeso no hacen falta muchos pantalones, hace falta sólo un par de pantalones brillantes y pegados y unas enormes gafes cafés de super agente 777.



Claro que si usted es muy macho, siempre podrá usar un masculinísimo traje de charro, y ligarse a un maricón vestido de adelita.



O ya de plano si es lo suficientemente maricón vicioso, sólo necesitara juntarse con sus musculosos secuaces y llevar su mejor juego de botas de charol blancas.



Así que no se deje engañar, para ser homosexual confeso no hacen falta pantalones, hace falta una mente perversa e indecorosa.

domingo, febrero 12, 2006

¡¡¡Aviso Urgente!!

La Orquesta Filarmónica de Viena, la mejor orquesta del mundo, se presentará el próximo 15 de marzo en el auditorio nacional de la ciudad de México, también lo hará en Monterrey, pero a alguien le importa lo que pase en Monterrey?.

Dirige el maestro Ricardo Muti, lo sé, la mayoría de ustedes recordarán los conciertos de año nuevo de 1997, 2000 y 2004, puff, ¡qué emoción!.

Ya tienen sus boletos?, yo sí, se los presumo en foto.

El judaísmo en la música

Para reventarle el higado a uno que otro wagneriano, vamos a publicar el judaísmo en la música, es que por ahí nos enteramos que uno de los mariconcitos que organizan un complot en nuestra contra se las da de wagneriano. Sí, ya sabemos aquello de las relaciones de Wagner con cierto principe de cierta región de Alemania de la cual no queremos acordarnos, así que no nos vengan con eso de que era gay y de que estamos haciendo el ridiculo, ni se traten de lucir porque vieron la serie de Wagner de Richard Burton.

Bueno, creo que hace falta poner un poco de historia sobre el judaísmo en la música. Ya también algo sobre su notable autor. Quien sepa algo sobre la vida de Ricardo Wagner, seguramente sabrá que era un megalomano, irresponsable, ingrato y despilfarador, capaz de los mayores actos de vileza. Le robó la esposa a uno de sus más fieles allegados, que también era hija de su mejor amigo y colega, y mientras lo hacía, escribía a un amigo pidiendole le presentara a una dama de sociedad rica, y claro, que además de todo, la menos enterada de todo era su primer esposa, que para aquellas fechas estaba enferma y abandonada. Publicaba artículos antisemitas mientras no tenía reparo en pedir dinero a usureros judíos, es más, cuando joven, durante el tiempo que vivió en Paris, idolatró y recibió el apoyo de cierto músico judío, que después no dudaria en difamar de la manera más ingrata, su primer gran éxito, Rienzi, estaba hecho al más puro estilo del hombre que tan duramente llamó vil organillero judío y banquero judío que un día tuvo la ocurrencía de ponerse a escribir ópera. Se unía a revoluciones sin importarle ser funcionario de la corte y autor de diversas piezas en honor a su majestad. Democrata declarado, enemigo viceral de la monarquia, y macho mujeriego, se aprovecho del amor de cierto principito para sacarle hasta el último centavo, además era un estrafalario que no podía vestir nada que no fuera de seda (bueno, no lo puedo criticar si ya les he confesado que algunas veces me gusta vestir de faldas). Y muchas cosas más, pero esto no es biografía de Wagner, aunque apuesto a que no han leido nada de esto en la mariconada de wagnermania.com.

Ahora que ya saben un poquito de Wagner, vamos a hablar del judaísmo en la música. Lohengrin, el primer drama puramente wagneriano de caballeros, redención por amor y el santo grial, hacía su estreno, mismo al que su autor no podía asistir "yo soy el único alemán que no ha visto Lohengrin", decía desde Zurich, donde estaba desterrado por andar de agitador, y donde por cierto también tuvo cierta relación amorosa indecente en la casa en que se le cobijo, es que meter a Wagner a tu casa era un suicidio. El caso es que el amigo Wagner arremete con toda su amargura y veneno el día 3 de septiembre de 1850 en el Leipziger Musikzeitung (diario músical de Leipzing) en la que sería la primera parte de su judaísmo en la música, publicaría la segunda parte en el mismo diario tres días después bajo la misma firma K. Freigedank. Años después lo ampliaría en la forma de una carta a una querida amiga, aquella vez fue aún más duro con Meyerbeer.

Y nada, que ahí está, ustedes mismos juzguen si vale la pena ser un wagneriano de a mil por hora como el anonimo August Kubizek, alias Gustl, y su famoso amigo de la juventud.

El Juadismo en la Música

En la Neue Zeitschrift (1), se habló últimamente de un gusto artístico hebreo; esta expresión no podía dejar de provocar un ataque y una defensa. Me parece de suma importancia estudiar desde más cerca el fondo de este asunto, del cual la crítica solamente se ocupo en forma indirecta, o bajo la influencia de la pasión. No se trata aquí de decir algo novedoso, sino más bien de explicar la impresión inconsciente de repulsión intima que se manifiesta en el pueblo contra el espíritu judío, expresando así claramente una realidad existente. No se tratará, de ninguna manera, de dar vida artificial a algo irreal por la fuerza de la imaginación. La crítica desconoce su misión cuando, en el ataque o la defensa, quiere actuar en otra forma.
Como en estas paginas vamos a buscar el motivo de la aversión popular que se manifiesta, aún en nuestros días, hacia el elemento judío, únicamente en lo que respecta al arte y sobre todo a la música, no examinaremos este fenómeno en el campo de la religión y de la política. Desde hace mucho tiempo, en cuanto a la religión, los judíos ya no son para nosotros enemigos odiosos, gracias a todos los que, en el mismo seno de la religión cristiana, se atrajeron el odio popular.
En el terreno de la política pura, no estamos en conflicto real con los judíos; hasta les hemos acordado la facilidad de fundar un reino en Jerusalén, y en cuanto a esta materia, tuvimos que lamentar que el Sr. Rothschild sea demasiado inteligente para convertirse en Rey de los judíos, y haya preferido, al contrario, como se sabe, quedar como el judío de los reyes.
No es lo mismo allí en donde la política se convierte en una cuestión social: la situación particular de los judíos provocó desde hace tiempo nuestra necesidad humana de justicia, a partir del momento en que se despertó en nosotros la conciencia más clara de nuestra aspiración hacia la liberación social. Pero cuando luchábamos por la emancipación de los judíos, combatíamos más bien por un principio abstracto que por un caso determinado. Del mismo modo que todo nuestro liberalismo no era más que el juego de un espíritu un poco nebuloso, cuando defendíamos al pueblo sin conocerlo, y aún evitando todo contacto con él, nuestro celo en reclamar la igualdad para los judíos era más el resultado de una excitación producida por un estado de espíritu general que de una real simpatía; y a pesar de todos nuestros discursos y de todos nuestros escritos en favor de la emancipación de los judíos, sentíamos siempre, en nuestro contacto material y práctico con ellos, una repulsión involuntaria.
Llegamos aquí al punto que nos acerca a nuestro tema: debemos explicarnos la repulsión involuntaria que nos provoca la persona y la manera de ser de los judíos, a fin de justificar esta aversión instintiva que, lo sabemos claramente, es más fuerte y más poderosa que nuestro ardor consciente por liberarnos de ella.
Aún ahora nos ilusionamos deliberadamente en este aspecto, cuando creemos deber declarar ilícito e inmoral el hecho de dar curso públicamente a nuestra aversión natural hacia el elemento israelita. Hace sólo poco tiempo que pareciera que comenzamos a comprender que es más razonable liberarnos de la traba que significa esta auto-ilusión y examinar a sangre fría el objeto de nuestra pretendida simpatía, con el fin de explicarnos esta aversión que persiste pese a todas nuestras ilusiones liberales.
Descubrimos entonces, con extrañeza, que en nuestras luchas liberales planeábamos en el espacio y combatíamos en las nubes, en tanto que el suelo magnífico de la realidad encontraba un poseedor que se divertía mucho con nuestros saltos peligrosos, pero que nos consideraba demasiado insensatos como para resarcirnos de la realidad que usurpaba. Insensiblemente, el "acreedor de los reyes", se convirtió en el "rey de los creyentes" (2), y hoy encontramos extremadamente cándido el pedido de emancipación de ese rey, cuando somos nosotros quienes nos encontramos en la necesidad de luchar para emanciparnos de los judíos.
En el orden presente de las cosas de este mundo, el judío ya está más que emancipado: reina y reinará mientras que el dinero siga siendo la potencia contra la cual se estrelle toda nuestra actividad y todos nuestros esfuerzos. De qué manera la histórica miserabilidad de los judíos y el grosero pillaje de los poderosos cristiano-germanos hicieron que esta potencia haya pasado a propias manos de los hijos de Israel, es cosa inútil de exponer aquí.
Pero de que modo la imposibilidad en que nos encontramos de producir en las artes, dada la base actual de su desarrollo, todo lo que sea natural, necesario y realmente hermoso, sin un vuelco radical, ha entregado hasta el gusto artístico público en las manos industriosas de los judíos, es lo que ahora vamos a examinar. El tributo que el siervo pagaba antiguamente, entre la tortura y la miseria, a los amos del mundo romano y de la edad media, el judío la ha transformado hoy en dinero: y ¿quién es el que nota que esos pequeño trozos de papel, con aspecto inocente, están manchados con la sangre de innumerables generaciones? Lo que los héroes del arte, pagando el alto precio de esfuerzos que devoran el placer y la vida, arrancaron al demonio enemigo del arte en veinte siglos de infortunio, el judío hoy en día hace de ello un trafico de arte comercial: ¿quién se da cuenta que las débiles producciones amaneradas del arte actual están hechas con el esfuerzo desesperado del genio de veinte siglos?
No necesitamos dar la prueba de que el arte moderno se ha judaizado; el hecho salta a la vista. Tendríamos que remontarnos demasiado alto si quisiéramos encontrar las pruebas en la historia de nuestro arte. Pero, si bien comprendemos que lo más urgente es emanciparnos de la opresión judía, debemos reconocer que la cosa más importante es estimar nuestras fuerzas en vista de esta lucha en pro de la liberación. No sacaremos estas fuerzas de una definición abstracta de este fenómeno, sino de un conocimiento exacto de la naturaleza de ese sentimiento innato e involuntario que se manifiesta en nosotros por una repugnancia instintiva hacia el elemento judío: ese sentimiento invencible nos revelara, si lo reconocemos francamente, lo que odiamos en ese elemento. A lo que conozcamos con precisión, podremos presentarle lucha; hasta es permitido esperar que ante su sola presencia se logre ahuyentar al demonio del terreno en que solamente consigue mantenerse gracias a la semi-oscuridad de que nosotros mismos, buenos humanitarios, lo rodeamos para hacer que su vista nos resulte menos repugnante.
El judío que, como es sabido, tiene su Dios muy particular, nos sorprende primero, en la vida ordinaria, por su aspecto exterior; a cualquier nacionalidad europea que pertenezcamos, él presenta algo desagradablemente extraño a esa nacionalidad: involuntariamente deseamos no tener nada en común con un hombre que tiene esa apariencia. Hasta el presente, esa particularidad era considerada como un infortunio para el judío; pero en estos tiempos, debimos reconocer que a él no le molestaba; después de sus existas, le es permitido considerar como una superioridad lo que le diferencia de nosotros. Sin tener en cuanta el lado moral del efecto producido por esta fantasía caprichosa de la naturaleza, nos limitaremos a decir aquí, desde el punto de vista artístico, que ese aspecto físico no nos parecerá nunca un objeto que el arte pueda producir: cuando el arte plástico quiere representar a judíos, saca casi siempre sus modelos de la imaginación, ennobleciéndolos prudentemente o suprimiendo todo lo que en la vida ordinaria caracteriza para nosotros precisamente la fisonomía judía. Nunca el judío se aventura sobre un escenario teatral: las excepciones a esta regla son muy raras y con una particularidad tal que no hacen más que confirmarla. No podemos imaginar sobre la escena a un personaje antiguo o moderno, ya sea un héroe, ya un enamorado, representado por un judío, sin sentir involuntariamente todo lo impropio, que llega hasta el ridículo, de una tal idea (3). Esto es muy importante: No podemos considerar como susceptible de manifestarse artísticamente a un hombre cuyo aspecto exterior juzgamos que es impropio para una realización artística, no solamente en tal o cual personaje, sino en general, y a causa de su raza.
Es incomparablemente más importante, y hasta decisivo, tomar en consideración el efecto producido por el judío sobre nosotros, por su lenguaje; y es precisamente desde ese punto de vista esencial que se logrará desentrañar la causas de la influencia judaica en la música.
El judío habla la lengua de la nación en la que vive, y en la que vivieron varias generaciones anteriores a él, pero la habla siempre como un extranjero. Como lo que nos importa aquí es encontrar las razones de este fenómeno, no podemos acusar a la civilización cristiana de haber mantenido al judío en su aislamiento huraño; y no buscamos tratar los resultado de este aislamiento de los judíos.
Nuestra única meta es poner en evidencia el carácter estético de esos hechos. En primer lugar, el hecho de que el judío solo hable las lenguas Europeas modernas como lenguas aprendidas y no como una lengua materna, debe en general impedirle toda facultad de expresarse en cada una de ellas conforme a su genio, con originalidad y personalidad. Una lengua, así como su facultad de expresión, no es la obra de individuos, sino de una comunidad histórica: solamente el que ha crecido inconscientemente en esta comunidad toma parte, él también, en sus creaciones. Pero el judío se mantenía fuera de tal comunidad, solo con su jehová, en una raza y en una tribu dispersa y desarraigada, a la que toda evolución debía serle negada y cuya lengua particular (el hebreo) debía quedar en una lengua muerta. Hasta aquí siempre fue imposible, aún para los más grandes genios, hacer obra de verdadero poeta en una lengua extranjera; por otra parte, toda nuestra civilización y todo nuestro arte europeo han quedado para el judío una lengua extranjera; el infortunado, sin patria, fue a lo sumo un espectador frío, hasta hostil, de la formación de aquélla así como del desarrollo de éste, de los cuales no participo. En esta lengua, en este arte, el judío solamente puede repetir, imitar, pero no hablar realmente como poeta, ni tampoco crear obras de arte.
Lo que nos repugna particularmente es la expresión física del acento judío. La civilización no logró, a pesar de un contacto de dos mil años con las naciones europeas, vencer la persistencia sorprendente de lo judío nativo en lo que respecto a las particularidades del acento semítico. Nuestro oído se ve afectado de manera extraña y desagradable por el sonido agudo, chillón, seseaste y arrastrado de la pronunciación judía: un empleo de nuestra lengua nacional complemente impropio y una alteración arbitraria de las palabras y de los modismos dan a su modo de hablar el carácter de una farfulla confusa e insoportable, y nos obliga durante una conversación, a prestar más atención a ese cómo desagradable del hablar judío que a su qué. Hay que reconocer y retener la importancia excepcional de este hecho para explicar la impresión que nos hacen las obras musicales de los judíos modernos. Cuando oímos hablar a un judío, la ausencia de toda expresión puramente humana en su discurso nos hiere a pesar nuestro: la fría monotonía de su farfullaje especifico no se eleva en ninguna circunstancia hasta el acento animado de la pasión. Si sucede que seamos nosotros los que nos animemos al hablar con un judío, siempre se escabulle ya que es incapaz de replicar en el mismo tono. El judío jamás se anima en un intercambio de impresiones con nosotros, solamente lo hace cuando interviene el interés puramente egoísta de su vanidad y de su provecho; y esta animación, dado el acento caricaturesco de su lenguaje, produce siempre un efecto ridículo y no despierta en nosotros ninguna simpatía por el interlocutor.
Aunque debamos admitir que en sus relaciones personales, y sobre todo en la familia, en donde el sentimiento puramente humano se revela, los judíos logran ciertamente dar a sus sentimientos una expresión adecuada al manos para ellos, no lo tendremos en cuenta aquí, ya que solo hacemos comparecer el judío que nos habla directamente en el comercio de la vida y del arte.
Si como lo hemos mostrado, su lenguaje impide casi completamente el judío expresar sus sentimientos y sus ideas por medio del discurso, con más razón una manifestación semejante le resultaría imposible por el canto. El canto es el discurso llevado al más alto grado de la pasión; la música es la lengua de la pasión. Si al judío le sucede de elevar el tono de su discurso hasta el canto, su animación nos parece ridícula, y como nunca toma el acento de una pasión susceptible de emocionarnos, se nos convierte en absolutamente insoportable. Todo lo que nos disponía en su exterior físico y en su lenguaje, lograría que al cantar saliéramos huyendo, si no fuera que la bufonería de ese fenómeno nos retendría.
Es natural que la aridez natural de la naturaleza judía alcance su apogeo en el canto, considerado como el medio de expresión más vivaz y más incuestionablemente verdadero de la sensibilidad individual; y de acuerdo a la naturaleza de las cosas deberíamos negar al judío toda capacidad artística en todos los campos del arte, y no solamente en el que tiene por base al canto.
La facultad de concepción concreta de los judíos no les ha permitido nunca ver surgir entre ellos a artistas plásticos. En todo tiempo su vista se intereso en cosas más practicas que la belleza y la sustancia ideal del mundo de las formas. Según creo, en nuestros días nunca hemos oído hablar de un arquitecto o de un escultor judío: dejo que los árbitros de la profesión decidan si los pintores modernos de origen judío fueron realmente creadores en su arte; pero es muy probable que esos artistas no hayan podido, en el arte plástico, adoptar otra posición que la tomada en la música por los compositores judíos modernos, posición que trataremos ahora de precisar.
El judío, que es incapaz de revelarse artísticamente a nosotros, por su apariencia exterior y por su lenguaje, con más razón por su canto, a pesar de eso logró imponerse en el gusto popular en cuanto a la música, que es la categoría del arte moderno más difundida. Examinaremos primero, para poder explicarnos este fenómeno, de qué modo fue posible al judío convertirse en músico.
A partir del momento de nuestra evolución social en que cada vez más abiertamente, el dinero confiere nobleza y da realmente poder, ya no fue posible negar a los judíos ñlos que hasta entonces tenían un único oficio, el de obtener ganancias sin trabajo verdadero, es decir, la usura, el título de nobleza de la sociedad moderna ávida de dinero, a que por otra parte, lo aportaban ellos mismos.
Nuestra cultura moderna, que sólo es accesible para el hombre de fortuna, no les resulta algo prohibido sobre todo teniendo en cuenta que había caído el unto de convertirse en un artículo comercial de lujo. A partir de entonces, aparece en nuestra sociedad el judío cultivado, cuya diferencia con el judío inculto y grosero debe subrayarse. El judío cultivado se tomó todo el trabajo posible para despojarse de las señas características de sus vulgares correligionarios: en muchos casos juzgó necesario para alcanzar su meta, ayudarse por medio del bautismo cristiano para lavar todo rastro de su origen. A pesar de todo se celo no recogió los beneficios esperados, y solamente contribuyó a aislar completamente al judío cultivado haciendo de él un hombre seco, árido, a tal punto que perdimos nuestra antigua simpatía por él y por el destino trágico de su raza.
En compensación del lazo que lo unía a sus antiguos compañeros de sufrimiento, y que había roto orgullosamente, le fue imposible anudar otros con la sociedad a la que se izaba. Solamente está en comunión con lo que necesitaban su dinero; pero el dinero nunca logró aunar vínculos fecundos entre los hombres. Extranjero e indiferente, el judío cultivado s encuentra en medio de nuestra sociedad, que no comprende, con las tendencias e inclinaciones con las que no simpatiza, y cuya historia y evolución le han quedado cerradas.
En esa situación, hemos visto surgir pensadores de entre los judíos: el pensador es un poeta que mira detrás suyo; pero el verdadero poeta es el profeta anunciador del provenir. A semejante papel de poeta lo habilita la simpatía más profunda y ardiente con una gran comunidad que persigue las mismas metas, de las que el poeta, según su propio genio, revela justamente la expresión inconsciente. Excluido totalmente de esta comunidad por la naturaleza misma de su situación y habiendo roto todo lazo con su propia raza, la cultura adquirida y pagada del judío cultivado no podía ser más que un objeto de lujo, considerando que, en suma, no sabía qué hacer con ella. Pero una parte de esta cultura está formada ahora por nuestras artes modernas, y entre éstas figura la que se aprende con mayor facilidad, la música; y precisamente está música, que separada de sus hermanas en el arte, y gracias a los esfuerzos y a la potencia de los más grandes genios, ha adquirido la facultad de expresión más generalizada, hasta el punto que puede expresar lo sublime en una síntesis con las otras artes, o también puede expresar la peor de las chaturas y la trivialidad más baja si persiste en si aislamiento.
Lo que el judío cultivado, en la situación anteriormente citada, tenía para expresarse si quería manifestarse en el arte, no podía ser más que chatura y trivialidad, puesto que todo su instinto artístico no era más que lujo y futilidad. Era libre para expresarse de tal o cual modo, según lo inspirara su capricho o un interés extraño al arte; ya que nunca algo determinado, necesario o real, lo impulsaba a expresarse. Solamente experimentaba la necesidad de hablar, poco le importaba de qué, mientras no tuviera que preocuparse más que del cómo.
Ningún arte ofrece con más generosidad que la música la facultad de hablar para no decir nada, porque los más grandes genios ya le han hecho expresar todo lo que podía ser dicho en cuanto al arte especial absoluto. Una vez dicho esto, sólo podía ser repetido y machacado en forma penosa hasta obtener la ilusión semejante a la de los loros que repiten las palabras y las frases humanas, con tan poca expresión y sentimiento verdadero como el de esos pájaros ridículos. Se observa una solo particularidad en ese lenguaje simiesco de nuestros compositores judíos: la elocución judía que ya hemos caracterizado anteriormente.
Las particularidades del lenguaje y del canto hebraico en su originalidad masa notable, se observan en el judío del montón, el que quedó fiel a su raza; aunque el judío cultivado pone un cuidado increíble para desembarazarse de ello, pareciera que se apegan a él con una obstinación insolente. Este infortunio se debe sin duda a razones puramente fisiológicas, pero la posición social ya indicada del judío cultivado contribuye igualmente. Aunque nuestro arte de lujo continúe casi exclusivamente en las nubes de nuestra imaginación arbitraria, subsiste una fibra que lo une y ata sólidamente a su suelo natural, el verdadero espíritu del pueblo El verdadero poeta, en cualquier categoría de arte que cree, no saca jamas su inspiración de otra manera que de la contemplación concienzuda y simpática de la vida espontánea, de esa vida que sólo se le revela en el pueblo.
¿En dónde puede encontrar a ese pueblo el judío cultivado? Seguramente que no en el medio social en donde desempeña su rol de artista. Sólo puede estar unido a esta sociedad por una excrecencia de ésta completamente desligada de su cepa verdadera y sana, siendo este lazo indiferente y poco importante; se dará cuenta de esa indiferencia cada vez más, a medida que baje el fondo de esa sociedad para buscar un alimento para su creación artística. Acá todo le resulta no solamente extraño y más incomprensible, sino que entonces la repugnancia involuntaria del pueblo hacia él se hace evidente con toda su crudeza hiriente, porque esta repugnancia no se debilito ni se destruyo por un cálculo interesado o por la consideración de ciertos intereses comunes, como sucede entre los ricos.
Rechazado en la forma más hiriente por ese pueblo, el judío cultivado, que por otra parte es completamente incapaz de comprender su espíritu, es devuelto a su propia raza, cuya comprensión permanece para él mucho más fácil. Que lo quiera o no, debe surtirse en esa fuente, pero solamente puede absorber un cómo, pero nunca un qué.
El judío jamás poseyó un arte propio, en consecuencia, tampoco una vida suministrando materia al arte. Una materia de arte de significación humana general no puede, aun hoy, ser encontrada en la vida judía por un buscador; éste sólo encontraría el modo extraño de expresarse que ya hemos caracterizado. Por lo tanto, para el compositor judío la celebración musical del culto de Jehová constituye la única expresión musical de su pueblo; la sinagoga es la única fuente en donde puede obtener para su arte motivos populares que le sean accesibles. Por más inclinados que estemos en figurarnos la nobleza y la belleza de este servicio religioso en su pureza original, debemos reconocer con evidencia que sólo se trasmitió hasta nosotros con las alteraciones más repugnantes. Allí, después de miles de años, nada se desarrolló por efectos de una vida interior, sino que todo, como en el judaísmo en general, ha quedado rígido y estático tanto en el fondo como en la forma. Pero una forma que nunca fue vivificada por la renovación del fondo está ordenada; una expresión cuyo objeto no es desde hace mucho tiempo un sentimiento vivaz, pierde toda significación y muere.
¿Quién no tuvo la ocasión de convencerse de lo absurdo y grotesco del canto religioso en una sinagoga popular? ¿Quién no fue embargado por la impresión más repugnante, mezclada con horror ridículo, al escuchar esos zurridos y gorgoritos, ese piar, esos farfulleos, que confunden el sentido y el espíritu y que ninguna caricatura intencional lograría hacer más repulsivo que lo que se muestra allí, en toda su seria candidez?
En estos últimos tiempos, el espíritu de reforma trató de restaurar esos cantos para darles nuevamente su pureza primitiva; pero lo que intentó en ese caso la inteligencia judía superior y consciente no fue, conforme a su naturaleza, más que un esfuerzo infructuoso desde arriba hasta abajo. Esta tentativa no podía echar raíces lo suficientemente fuertes como para que el judío cultivado, que busca en el pueblo la propia fuente de la vida para satisfacer su necesidad artística, pudiera ver surgir a esta fuente como el espejo de sus esfuerzos inteligentes. Busca lo espontaneo y no lo reflexionado, que es precisamente su especialidad; siendo esta expresión contorsionada la única que se le ofrece en cuento a elemento espontaneo.
Si esta vuelta a la fuente popular representa para el judío cultivado, como para todo artista en general, algo no intencional, y ordenado tan sólo por la naturaleza de las cosas por una necesidad inconsciente, se vuelca entonces en sus producciones artistas y ejerce, en consecuencia, un verdadero poder invencible sobre su manera de ver.
Estos ritmos del canto de la sinagoga acaparan su imaginación musical, de la misma manera que la posición innata de las melodías y de los ritmos de nuestra canción y de nuestro arte vocal y de nuestra música instrumental. Dada la facultad de percepción musical del judío cultivado, lo único que puede asimilar es el ciclo inmenso de nuestra música , tanto popular como artística, es lo que recibe de modo comprensible: lo único comprensible para él, es decir comprensible al punto de poder utilízalo artísticamente, es lo que se acerca por alguna analogía a las particularidades de la música judía. Si el judío, en presencia de la esencia de nuestro arte, cándido o sabio, se esforzara por sondear e corazón y los nervios vitales, estaría obligado de ver que no hay nada allí en verdad que se acerque de su naturaleza musical, y todo lo que le es completamente extraño en este arte, debería hacerlo retroceder hasta perder toda gana de colaborar en nuestras creaciones artísticas. Pero su situación entre nosotros no permite al judío penetrar tan íntimamente en nuestro ser: sea con intención, (en cuanto ha tomado conciencia de su posición con relación a nosotros), o ya sea involuntariamente (cuando es incapaz de comprendernos), presta sólo una atención muy superficial a nuestro arte y a su vivificante organismo íntimo, y es a causa de esta audición indiferente que puede imaginar que encuentra analogías exteriores con lo que hay de únicamente perceptible para su manera de ver, propia de su naturaleza. La apariencia fortuita de las obras, en el campo musical de la vida y del arte, se le aparecerá entonces como la esencia misma de sus producciones. Es la razón por la que si quiere ofrecernos sus impresiones como artista, nos pareccen extrañas, frías, raras, indiferentes, antinaturales y desfiguradas; Es así como las obras musicales judías producen a veces la impresión que nos daría, por ejemplo, un poema de Goethe recitado en jerga judía.
Del mismo modo que en esta jerga, con una indigencia de expresión notable, las palabras y las construcciones se mezclan sin orden una sobre las otras, así también el músico judío enreda las formas y los estilos diferentes de todos los maestros y de todos los tiempos. Encontramos allí, amontonadas en el caos más confuso, las particularidades formales de todas las escuelas. Como en todas estas producciones sólo se trata de hablar, y nunca de unos temas que valga la pena de ser expresado, resulta que esta charla solamente puede convertirse en algo un poco atrayente para el oído si a cada instante se ofrece alternando medios exteriores de expresión, una nueva provocación a la atención.
La emoción interior, la verdadera pasión, encuentra su lenguaje particular en el instante en que, luchando por hacerse comprender, busca comunicarse: el judío, ya caracterizado en detalle anteriormente en este aspecto, no siente ninguna pasión verdadera, y menos aún una pasión capaz de darle el deseo de la creación artística.
No hay serenidad posible cuando esta pasión está ausente. La verdadera y noble serenidad no es otra cosa que la pasión domada por la resignación. Cuando la pasión no ha precedido la calma, solamente encontramos la inercia; pero lo contrario de la inercia es esa agitación febril que observamos de un extremo al otro en las obras musicales judías, a excepción de los lugares en que deja lugar a la inercia de las ideas y del sentimiento.
El resultado de las pretensiones artísticas de los judíos tendrá necesariamente un carácter de frialdad y de indiferencia llegando hasta lo ridículo y trivial, y debemos designar al periodo histórico del judaísmo dentro de la música moderna, como el de la esterilidad completa y del equilibrio roto.
Todo eso lo vemos muy claramente en las obras de un músico de origen judío a quien la naturaleza había dotado de disposiciones musicales excepcionales. Todo lo que suministro argumentos para el análisis de nuestra antipatía por la naturaleza judía, todo lo que esta naturaleza presenta en cuanto a contradictorio en si misma y frente a nosotros, toda su incapacidad al no ser de nuestro suelo, y no poder mezclarse con nosotros en ese suelo, y al no poder cultivar los elementos que encierra, todo eso es lo que produjo un conflicto verdaderamente trágico en la naturaleza, en la vida y en la producción de un artista muerto prematuramente, de Felix Mendelssohn Bartholdy.
Ese nos mostró que un judío puede estar dotado del talento específico más hermoso, poseer la educación más perfecta y más amplia, la ambición más elevada y más delicada, sin poder jamas, por medio de todas esas dotes, obtener ni una sola vez que nuestro corazón y nuestra alma se vieran embargados por esa impresión incomparable que esperamos del arte, puesto que sabemos que éste es capaz de eso, porque lo sentimos un número infinito de veces en cuento un héroe de nuestro arte abría la boca, por así decirlo, para hablarnos. Los críticos de profesión que están compenetrados por la misma convicción que nosotros, deben confirmar, puesto que es a ellos a quienes toca hacerlo, por medio de pruebas sacadas de la particularidades de las obras artísticas de Mendelssohn, ese fenómeno que tiene una certeza incuestionable: Se bastará aquí, para explicar nuestro sentimiento general, recordar que no podíamos sentirnos cautivados al oír música de este compositor, si solamente se presentaba a nuestra imaginación, siempre más o menos ávida de distracciones, la exposición, el arreglo, la confusión de los motivos más finos, más hermosos y más artificiales, como en un caleidoscopio con formas y colores en movimiento, pero que nunca fuimos alcanzados en momentos en que esas figuras de estilo deberían haber expresado sentimientos del corazón más íntimos y más profundamente humanos 4.
Allí, toda facultad de crear formas cesaba para Mendelssohn; es el motivo por el que, en el oratorio intentó el drama, debiendo recurrir muy abiertamente a cada una de las particularidades formales propias como una marca individual característica, de tal o cual de sus predecesores que tomaba como modelo de estilo. Además es notable que al hacer esto, el compositor elegía con preferencia como modelo para imitar con su inexpresiva lengua moderna, a nuestro viejo maestro Bach. El lenguaje musical de Bach se forma en un periodo de nuestra historia de la música en el que el lenguaje musical en general se esforzaba aún por adquirir la facultad de una expresión más individual y más cierta, esta tan tratado todavía en lo puramente formal y el pedantismo, que fue recién con Bach, y gracias a la fuerza inmensa de su genio, que encontró por primera vez su expresión puramente humana. El lenguaje de Bach es el lenguaje de Mozaart y el de Beethoven, lo que la Esfinge egipcia es a la estatua griega: así como la Esfinge con figura humana se esfuerza todavía por despojarse de la forma animal, así también la noble cabeza de Bach se esfuerza por desembarazarse de la peluca.
Es necesaria toda la incoherencia fútil e increíble del gusto contemporáneo en favor de una música de lujo, para soportar al mismo tiempo el lenguaje de Bach al lado del de Bethoven, y para sostener que entre el lenguaje de los dos compositores surge una diferencia debida solamente a la individualidad del estilo y no al grado de cultura histórica. Sin embargo, la razón es fácil de comprender: el lenguaje de Beethoven sólo puede ser hablado por un hombre completo, fuerte y ardiente, porque era precisamente el lenguaje de un músico tan completo que, sobrepasando con un impulso necesario la música absoluta, a la que había medido y llenado hasta sus límites extremos, nos mostró el camino de la fecundación de todas las artes por la música, como siendo su única extensión eficaz.
El lenguaje de Bach, al contrario, puede ser imitado por un músico muy hábil, aún en otro sentido, porque lo formal reina todavía en él., y porque la expresión puramente humana no predomina con bastante claridad, como para que el qué solo no pueda o no deba ser expresado por él, que está todavía enfrascado en la elaboración del cómo. Si Mendelssohn, en sus esfuerzos por expresar de manera tan interesante como deslumbrante un tema vago y casi insignificante, no invento la delicuescencia y lo arbitrario de nuestro estilo musical, sin embargo, los llevó a su apogeo. El último en la cadena de nuestros verdaderos héroes de la música, Beethoven, con una voluntad sublime y con una fuerza milagrosa, lucha por una expresión más nítida, más segura, de una sustancias indecible, creando las formas musicales bien precisas de sus cuadros sonoros, pero Mendelssohn, por el contrario, hace desaparecer en sus producciones a las imágenes adquiridas y las trasforma en sombras vagas y fantásticas; ante su débil luz, nuestra imaginación caprichosa se excita arbitrariamente, pero nuestra aspiración intima, puramente humana, de contemplar algo claramente artístico, está apenas aflorada por la esperanza de ser satisfecha. Solamente allí en donde el sentimiento opresivo de esta incapacidad parece apoderarse del alma del compositor, llevándolo a expresar una resignación más noble y más melancólica, Mendelssohn logra representarse característicamente en el sentido subjetivo de una individualidad fina y tierna, que en presencia de lo imposible, manifiesta su debilidad. Como lo hemos dicho, ese es el lado trágico del caso de Mendelssohn; y si en el campo del arte tuviéramos que brindar el individuo nuestra simpatía, deberíamos hacerlo en gran medida con Mendelssohn, aún si la fuerza de esa simpatía fuera debilitada al considerar que lo trágico de su situación era inherente a Mendelssohn, aunque él no tuviera una conciencia real, dolorosa y purificadora de ello.
Sin embargo, ningún otro compositor judío logra despertar en nosotros semejante simpatía. Un compositor judío contemporáneo, universalmente conocido, se dirigió en sus obras a una parte de nuestro público cuyo gusto ya no se podía corromper, sino solamente explotar (5). El público de nuestros teatros modernos de ópera ha perdido poco a poco y desde hace mucho tiempo, el hábito de ser exigente en cuanto a la obra dramática o a cualquier otra obra de buen gusto en general. Las salas de esos lugares de esparcimiento están generalmente llenas con esa fracción de nuestra sociedad burguesa para quienes la única razón de sus acciones es el hastío. Pero la enfermedad del hastío no se cura con el goce del arte: el hastío no se combate, solamente se lo ilusiona en sí mismo variando sus formas. Ese celebre compositor de óperas tuvo como única meta para su misión de artista la preocupación por producir esa ilusión. Es inútil caracterizar con más detalles el empleo de los medios artísticos que eligió para alcanzarla: bastó, y el éxito lo prueba, que pudiera dar la ilusión, y que lo haya logrado al imponer a su auditorio de ociosos 6 , esa jerga definida por nosotros como una picante expresión moderna de todas las trivialidades, que ya le habían servido tantas veces con su inocencia natural. Ese compositor busca y emplea en su obra sacudidas y efectos que producen las catástrofes sentimentales, eso es muy natural cuando es sabido que las personas que se aburren adoran las sensaciones de ese estilo; nadie debe extrañarse entonces, que dadas esas pautas, se obtenga siempre un resultado exitoso.
Ese compositor ilusionista llega tan lejos, que hasta se ilusiona a sí mismo, es probable que su intención sea la de engañarse a sí mismo tanto como lo hace con su público de gente aburrida. Creemos sinceramente que él querría crear obras de arte , pero que sabe que le es imposible: para salir de este penoso conflicto entre querer y poder, escribe óperas para la ciudad de París, haciéndolas ejecutar luego con facilidad en el resto de mundo; es el medio más seguro hoy en día de procurarse la gloria artística sin ser artista. Bajo la presión de esta auto-ilusión, que debe ser bastante penosa, se nos aparee casi con aspecto trágico: pero el lado puramente personal en el interés herido, le da al personaje un viso tragicómico. El célebre compositor nos revela los caracteres del judaísmo en el campo de la música al dejarnos una impresión de frialdad y de verdadero ridículo.
Del atento examen de los hechos enumerados anteriormente, y que pudimos conocer al tratar de justificar nuestra antipatía invencible por el espíritu judío, sobresale principalmente la prueba de la esterilidad de nuestra época en el arte musical. Si los dos compositores judíos a los que apuntamos hubiesen llevado nuestra música a un desarrollo más elevado, deberíamos confesar que nuestro atraso con respecto a ellos se debe a una incapacidad orgánica inherente a nuestra naturaleza: pero ese no es el caso; al contrario, la facultad individual puramente musical se releva hoy, comparada a la de otras épocas anteriores, más bien aumentada que disminuida. La esterilidad reside en el espíritu de nuestro arte mismo, que reclama otra cosa más que esa vida aparente que se le conserva artificialmente.
La esterilidad del arte musical se nos aparece en el esfuerzo artístico de Mendelssohn, ese músico extraordinariamente dotado; pero la nulidad de todo nuestro público, su constitución y sus gustos esencialmente inartísticos, nos son demostrada de la manera más evidente por el éxito obtenido por el célebre compositor judío de óperas. Tales son los puntos principales que deben fijar exclusivamente la atención de todos los que tienen una alta idea del arte: es con esa base que debemos buscar, averiguar y adquirir una concepción clara. En cuanto al que se asusta ante la tarea y se aleja de la búsqueda, ya sea porque no lo obliga la necesidad, ya sea porque le teme a las consecuencias que lo obligarían tal vez a salir de su huella cómoda de una rutina vacía de pensamiento y sentimiento, nosotros lo englobamos precisamente en la categoría del "judaísmo en la música".
Los judíos no podían apoderarse de ese arte ante que se hubiera impuesto lo que ellos aportaron incuestionablemente: la ausencia completa de vida. Durante todo el tiempo en que la música, considerada como arte particular, poseyó en sí misma una verdadera necesidad orgánica de vida, es decir, hasta la época de Mozart y de Beethoven, no se encuentra un solo compositor judío: era imposible que un elemento completamente extranjero a ese organismo vital participara en las creaciones de esta vida. Sólo en el momento en que la muerte interior de un cuerpo es evidente, los elementos externos toman bastante fuerza como apoderarse de él, con el fin de descomponerlo: entonces la carne de ese cuerpo puede muy bien disolverse en la vida hormigueante de los gusanos, pero. ¿quién, de acuerdo a su aspecto, lo considera todavía con vida?
El espíritu, es decir, la vida, huyó de ese cuerpo para reunirse con su análogo, esto es, ella mismo: solamente es la vida real podemos encontrar el espíritu del arte , y no en su cadáver devorado por los gusanos. Dije anteriormente que los judíos no habían tenido nunca un poeta verdadero. Ahora debemos hablar de Henri Heine. En la época en que Schiller y Goethe escribían, no oímos que se citen a poetas judíos; pero en la época en que nuestro país la poesía se convirtió en mentira, en que nuestra vida antipoética fue capaz de producir de todo salvo un verdadero poeta , fue un judío muy dotado poéticamente, quien se encargó de poner al desnudo, con una burla cruel, esa indigencia insondable y esa hipocresía jesuítica de nuestros copleros con pretensiones poéticas. También flageló despiadadamente a sus célebres correligionarios músicos, por su pretensión de querer ser artistas; nunca se ilusionó. Sin tregua fue empujado por el demonio implacable de la negación y renegó de todo lo que le pareció deber renegar, a través de todas las ilusiones de nuestra mentir moderna, pero se mintió a sí mismo al creerse poeta, recibiendo como castigo sus mentiras rimadas, puestas con música por nuestro compositores.
Fue la conciencia del judaísmo, como el judaísmo es la mala conciencia de nuestra civilización moderna.
También debemos hablar de otro judío que se produjo entre nosotros como escritor. Salió de su posición particular de judío para buscas la redención entre nosotros; no la encontró y debió confesar que no podría encontrarla hasta el día en que nosotros también, convertidos en verdaderos hombres, estuviéramos salvados.
Pero convertirse en hombre al mismo tiempo que nosotros, eso significa , en primer lugar para un judío, dejar de ser judío. Es lo que hizo Boerne. Pero su ejemplo enseña precisamente que esa redención no puede ser conquistada en la quietud y en el bienestar frío e indiferente, y que a contrario, cuesta sudor, miseria, angustias, penas y dolores , como nos sucede a nosotros.
Tome parte sin prevención en esta obra de redención en donde la destrucción regenera, y entonces estaremos unidos y semejantes. Pero tenga en cuenta que existe un solo medio de conjurar la maldición que pesa sobre ustedes: la redención de Ahasverus, el anonadamiento. _____
NOTAS:
Nota del editor francés: El judaísmo en la música se publicó en dos partes en la Leipziger Musikzeitung (Diario de música de Leipzig) de Brendel, los días 3 y 6 de septiembre de 1850, bajo la firma de "K. Freigedank", algunos días después de la primera representación de Lohengrin, que se realizó en Weimar el 28 de agosto, bajo la dirección de Liszt. (A ella asistió Meyerbeer). La conmoción que causó esta publicación fue tal, que Brendel debió dimitir de la Sociedad de Profesores del Conservatorio, de la que formaba parte.
(1) Nueva Revista (N. Del T.) (2) La palabra Glaubigge Æ significa en alemán creyente y también acreedor. (N. Del T.)
(3) A este respecto hay muchas cosas que decir a consecuencia de ciertos hechos recientes, sobre la actividad de los actores judíos; pero no me detendré en ello. Los judíos no solamente han logrado acaparar la escena, sino que también han escamoteado al poeta sus creaciones dramáticas; un actor judío, celebre en sus "papeles de carácter", ya no representa a los personajes creados por Shakespeare, Schiller etc.., los sustituye por creaciones de su espíritu, tendenciosas y apuntando hacia el efecto, lo que produce más o menos la misma impresión que haría un cuadro de la Crucifixión en donde el Salvados hubiese sido recortado y reemplazado por un judío demagogo. La falsificación de nuestro arte ha llegado al pero de los engaños. Es el motivo por el cual se hablará sólo de Shakespeare y de sus émulos en cuanto a u utilización condicional en el teatro. (Nota de Richard Wagner).
(4) Hablaremos más tarde del sistema neojudaico que ha sido bosquejado a propósito de ese carácter de la música de Mendelssohn, y para la justificacion de ese caso artrítico. (Nota de R. Wagner)
(5) Se trata de Meyerbeer, que Wagner no nombra abiertamente. "Mis relaciones con Meyerbeer tienen un carácter muy particular, escribe Wagner a Liszt, el 18 de Abril de 1851, no lo detesto; pero me es antipático más allá de toda expresión. Este hombre eternamente amable y complaciente me recuerda, en la época en que todavía se daba aires de protegerme, el periodo oscuro, diría casi el más inmortal de mi vida, era el periodo de las altas relaciones, cuando somos guiados por protectores para quienes no tenemos el más mínimo aprecio. Esas son relaciones completamente inmorales: ninguna sinceridad por parte de ninguno de las dos lados; uno como otro se curen con a mascara de afecto y los dos se explotan mutuamente hasta que les convenga. No le reprocho de ninguna manera la ineficacia adrede de su disposición hacia mí: al contrario, estoy feliz de no ser su deudor en el mismo grado que B, por ejemplo. Pero era hora que rompiera definitivamente esas relaciones equívocas: nunca tuve oportunidad de hacerlo abiertamente, ya que la prueba material de sus sentimientos poco leales para conmigo no podía sorprenderme, y sobre todo no podía crearme ningún derecho, dado que en el fondo yo me había engañado voluntariamente con su persona. Pero razones de orden moral me ordenan hacer callar, en lo que le concierne, consideraciones de vulgar prudencia. Yo no puedo existir, pensar y sentir como artista ante mis ojos y ante lo de mis amigos sin decirme y repetir bien alto que Meyerbeer es la antípoda de mi naturaleza; lo hago con verdadera desesperanza cuando me encuentro con el error de mis amigos, que se figuran que tengo algo en común con Meyerbeer. Sólo puedo presentarme ente los que aman bajo una forma clara y definida, con todo lo que quiero, todo lo que siento, si logro hacer desaparecer ente sus ojos esa imagen de contornos vagos y flotantes con los que aparecía todavía ante tanta gente. Es ese una acto necesario para la completa realización de mi ser llegado a la madurez, y si Dios quiere, pienso hacerle un favor a más de uno al cumplir con este acto con tanto convencimiento." (Wagner und Liszt, correspondancce, trad. L. Schmitt, tomo 1º, p. 127-128.) (Nota del editor francés)

sábado, febrero 11, 2006

Tertulia Miliciana

Está bien, las últimas entradas han sido ataques personales, eso tiene una razón, un complot se está fraguando entre algunos homosexuales y mochos que no comprenden nuestras ideas modernas y liberales, pero precisamente hoy vamos a discutir esas ideas, si te interesa discutir la plataforma política de las milicias, la cita es hoy a las 10:30 pm, nos vemos por msn.

diefledermaus06@hotmail.com

-----

Edición con fecha al 12 de febrero

La Milicia Informa
Después de nuestra asamblea nocturna extraordinaria del día de ayer, hemos convenido los siguientes puntos:

1) Se fija la fecha 25 de febrero para llevar acabo una sesión solemne de los miembros del comite de las Milicias de Johann Strauss, el resultado será la discusión, arreglo y publicación de nuestro programa político de 25 puntos, es decir, los miembros de la milicia
Johann Strauss, someterán a aprobación los 25 puntos de la Milicia de Johann Strauss.

2) Se dan plenos poderes a nuestra comisión representativa para iniciar los tramites de registro de Milicias Johann Strauss ante el Instituto Federal Electoral.

3) Se analizara la propuesta hecha por representantes del PRD del Distrito Federal para participar en el programa de redes ciudadanas.

4) Son expulsados de nuestra milicia todos los miembros que, después del 13 de febrero del presente año, se nieguen a causar baja dentro de las filas del Partido Nacional Socialista de México, toda relación con el Partido Nacional Socialista de México queda finalizada.

5) Se aprueba la creación de un comite de higiene moral y de las buenas costumbres.

viernes, febrero 10, 2006


Le Nozze di Figaro

Canal 22 transmitirá mañana sábado en su espacio escenarios (3:30pm) la ópera bufa "Las bodas de Figaro" de Wolfgang Amadeus Mozart. Con eso de los 250 años de Mozart te lo ponen hasta en la sopa, o en el concierto de años nuevo de la Filarmónica de Viena, que se supone debe de ser para Strauss y compositores de música ligera...

Bueno, pues para que no digan que aquí solo se acostumbra lanzar insultos y amenazas, hoy vamos a hablar de Le Nozze di Figaro, además me trae recuerdos de cuando interprete alguna vez, a, ejem, cof, cof, Susana... sin comentarios. Así ya no tendrán que ver los comentarios del mariconazo salido del Segio Vela. (¿Qué? usar faldas no es de maricones, qué no vieron el Caballero de la rosa)

Ya, olvidemos tan penoso incidente. Las bodas de Figaro está basada en la controvertida obra del mismo nombre del autor frances Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, cuya puesta en escena no pudo verse realizada hasta 1784, es decir, seis años después de haber sido terminada,. Sí, estaba prohibida, lo que pasa es que el fondo de la obra es hacer apología a la igualdad y todo eso, y pues a Luis XVI no le gustaba todo ese rollo, ¿alguna vez han visto pinturas suyas? , se vestía como un invertido, ahí lo tienen, es la prueba irrefutable de que los homosexuales están contra de las artes y todo eso.

El caso de todo esto es que un día Mozart y un tal Lorenzo Da Ponte tienen la idea de poner en escena tan controvertida obra, más bien es Da ponte el de la idea. Emmanuele Conegliano, nombre verdadero de Lorenza Da Ponte, era un veneciano de cierta fama que ya había trabajado con anterioridad con Vivaldi, Hasse, Gluck, otro par de tipos de los que nadie se acuerda, y seguro que con algunos más, era muy buen libretista. Conoció a Mozart en el palacio del barón von Plankenstern y de inmediato le propuso llevar acabo dicha empresa. Mozart que no era muy machin (también se vestía como marica) no acepto en un principio por miedo a la represion de su majetad el emperador José II.

José II, hijo de la emperatriz María Teresa, la lesbiana, (¿qué se podía esperar de él?), en efecto no aceptó en un principio, que casualidad que todos los gays son tiranos, terminó por dar su aprobación por fin después de ser persuadido por Da Ponte (le habrá hecho algún favor?), no, ningún favor, lo que pasa es que ya llevaba la partitura de Mozart con él, así se la pudo mostrar al emperador, aunque este no quería, pues además de incomodarle la obra, no le gustaban las óperas de Mozart, Mozart entonces no había hecho nada muy bueno, quiza La flauta magica (¿les gusta?, a mí no mucho). Ya, el caso es que el emperador cedio con la condición de meterle tijera al guión .

Bueno, pero por qué estaba tan preocupado José II?. Para esto ya me salté aquello de que la obra de Caron es la continuación de su otra controvetida obra "El barbero de Sevilla", obra que ya había sido adaptada al mundo de la ópera y había ganado mucha popularidad entre el público vienés. (Mozart toma varias melodías de aquella ópera para darle un poco de continuidad a la suya, ¿qué ladrón no?).

La noche de Figaro trata sobre los excesos de los nobles, de los señores llendo más alla de su poder, abusando del hombre común, que para aquellas épocas ya comenzaba a cansarse de tantos abusos, ¿por qué los nobles tienen poder sobre nosotros?, ¿qué los hace diferentes de nosotros?, era el espiritu de la época, ya afloraban aires revolucionarios.

Da Ponte resuelve esto haciendo algunos cambios, así, en vez de llamar a los hombres bobos a tomar conciencia de su igualdad, da un discurso sobre las mujeres y todo eso, (bueno, como si ustedes supieran algo de mujeres, si parece que todos los que entran a este blog es una chusma de maricas). Mozart también se ve ingenioso, y así, los condes están representados por melodías anticuadas, solemnes, mientres que Figaro y Susuana por una música más novedosa, más popular, el espiritu de nuevos tiempos, el hombre común es el futuro.

Y pues como ya me aburri de tanto blah, blah, vayamos al grano, la ópera fue estrenada el 1 de mayo, después de haber sido retrasada varios meses por los ajustes de los censores, recibió varias criticas en su primera representación desfavorables, no así en la segunda, y pues, todos fueron muy felices, Da Ponte participó con Mozart en otras dos óperas, Don Gionvanni fue una de ella, y el resto es historia.
-----

Ahora les voy a contar un poquito de la obra, la acción se desarolla en Sevilla, en el palacio de su excelencia, el conde de Almaviva. Figaro, criado del conde, está apunto de casarse con la bella Susana (uy, si el papel me quedaba rebien), dama de la condesa. En su felicidad, Figaro comentá a Susana su agradecimiento al conde por tan buena habitación, tan cerca de la de su señor, Susana le hace notar que lo que realmente sucede es que el conde le trae ganas (a ella, no vayan a pensar que su excelencia era gay), Figaro molestó se propone tomar control de la situación, observen como Figaro, el criado, no sólo cuestiona sino que pretende enfrentarse al noble. Bueno, salen ambos de escena y entraran el Doctor Bartolo y Marcellina, rival de amores de Susuana, Marcellina pide ayuda al Doctor para hacer valido un contrato, por un dinero que le prestó a Figaro, por el cual el criado se compromete a casarse con ella, él, que odia a Figaro, pues ayudó al conde a raptar a cierta muchacha que hoy es la mismisima condesa, se compromete a ayudarla, sí, y luego la condesa trama un plan para sorprender al conde y toda la cosa, pero ya me cansé de narrar, así que veanla, mañana por canal 22 a las 3:30 pm, o comprenla en su versión apocrifa en eje lazaro.