El nacimiento de una Milicia

martes, marzo 28, 2006

Un café con Die Fledermaus II
(O un dialogo entre Die Fledermaus y yo)


III Propaganda y Organización
““Miente, miente, que al final algo quedará”

- ¡Son unos miserables!. Es lo único que puedo decir.

-¿Qué nos prometen ellos?

-Te diré lo que prometen, seguridad, estabilidad política, mantener la situación igual, “si seguimos por este camino...”.

-Claro, muy cómodo para los que tienen de todo, muy seguro para los que a duras cuestas se han hecho de algo y hoy se horrorizan ante la sola idea de ponerse al parejo de los que nada tienen, y demasiado injusto para los que han vivido siempre en la miseria y el olvido. En eso se basa toda la propaganda de las “chachalacas”, explotar el miedo. “Si tal candidato llega a la presidencia estaremos al borde de una revolución”. ¿Has visto el anuncio donde acusan a cierto candidato de ser un “espanta chambas”?, no prometen ni dicen como crear más empleos, y no es que no lo prometan, es que para ellos es más importante recalcar que si cierto candidato gana, los pocos que apenas y pueden apañarselas ahora, no podrán hacerlo más. La propaganda tiene un objetivo, ganar adepto, la organización tiene otro, ganar militantes, los adeptos serán los que simpaticen con la causa, los que pondrán los votos, los militantes serán los que lucharan por esa causa. Por eso es que vemos tantos desplegados, anuncios y artículos con el único objeto de difamar e infundir temor entre los potenciales votantes. A los partidos menos favorecidos por la preferencia electoral poco les importa hacerse de nuevos militantes, lo que necesitan son adeptos, por eso sus discursos están encaminados a hacernos ver el caos que su derrota representaría, “si perdemos nos enfrentaremos a una revolución”

-Bueno, y no es acaso lo que el país necesita?. Todas estas propuestas del tipo de más policías, crédito para casitas, pizarrones electrónicos para escuelas, luz y agua más baratas, ¿algo solucionan?, una revolución no tiene que ser un motín.

-Agrego contigo en que necesitamos un cambio de verdad, de raíz. Las desigualdades del país son insultantes, y eso nada tiene que ver con que a alguien le llamen “chachalaca”, ni se soluciona con más policías y recibos de luz más baratos.

-El PAN siempre ha sido un partido de mediocres y pretensiosos, de un vacío ideológico impresionantey unos fundamentos frívolos, de servidores de intereses de los grandes capitales. Y el PRI una punta de ladrones y corruptos de la peor clase.

-Y que opinas de los acuerdos del bosquecillo aquel?

-Qué voy a opinar. Si yo fuera presidente haría ahorcar a los grandes empresarios.

-No garantizarías estabilidad a los empresarios?

-Te diré lo que hicieron los candidatos que fueron al “encuentro”, se comprometieron con los intereses de la élite más selecta del país. Debo de reconocer que no estamos en la paranoia marxista, no es que los intereses de aquella élite sean totalmente opuestos a los de la nación, puede haber una participación justa entre capital privado y público para el beneficio del país, eso incluso podría ser muy provechoso para todos. ¿Pero qué sucede con el Estado?, sin lugar a dudas no vale la pena sacrificar por unos cuantos miles de millones de dolares la soberanía, no se trata de volver a la alta burocracia sirvientes de los grandes empresarios, por muy benéfico que pueda ser el dinero de estos. Hay otras formas igual de efectivas para obtener recursos económicos de los que todo lo tienen, sin necesidad de recurrir al robo disfrazado de “tribunales del proletariado”. Para empezar es necesario imponer un alto costo a las fortunas impresionantes, hoy en día sale muy caro ser pobre y muy barato ser rico, debemos de hacer que las cosas funcionen a la inversa. Si servir a los intereses de la mayoría es populismo, pues bien, seamos populistas. “Primero los débiles”.

-¿López Obrador?

-No, así mismo decía el más famoso alcalde de Viena, Luguer, no vayas a creer que hablo del “gautelier” pederastra, je je je. Y a él también le llamaron populista. Y sus métodos también fueron desafiantes, y hubo manifestaciones en su apoyo cuando el emperador se rehusó a reconocer su victoria electoral, tres veces se negó.

-Y qué harías con los homosexuales?

-Estamos hablando enserio o es puro cotorreo?

-Supongo que es enserio.

-Entonces no tengo nada que opinar de ellos.

-Te abstienes de opinar sobre el tema para evitar controversias?.

-No, yo tengo una opinión sobre ellos que seguro ya conocerás, sólo es que no creo que eso deba de importar al Estado. Verás yo tengo tres concepciones del Estado estas son:...

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